Siete equipos salieron a pista en el primer día de test en Montmeló. Fuerte operativo de la policía y la organización para evitar que los aficionados se acerquen al circuito. Aston Martin anunció que el jueves se integraría al shakedown.
La nueva era de la Fórmula Uno comenzó envuelto en un alo de misterio o paranoia. La semana de «shakedown», cinco días de pruebas en el circuito español de Montmeló, será en el mayor de los secretos. Y por lo vivido este lunes, así se moverán tanto la FIA como la FOM.
El Circuit de Barcelona-Catalunya se convirtió en un búnker inexpugnable. Los Mossos d’Esquadra —la policía catalana— montaron un fuerte operativo para impedir que los aficionados y la prensa especializada se acerquen a las inmediaciones del autódromo. Puertas adentro, personal de seguridad privada, vigilaban que nadie se infiltrara en las gradas o las elevaciones que bordean el trazado.

El hermetismo fue total. La Fórmula Uno hizo valer el cerácter de «privado» de los test. Tal como se anticipó, la FOM se ocupó de difundir las imágenes oficiales y señalar a las escuderías que fotografías o videos podían subir a las redes sociales. Además, se dieron algunas pautas para las declaraciones de los pilotos y los jefes de equipo.
Pero el «operativo cerrojo» tuvo su punto débil. Algunos medios lograron acceder al sistema de cronometraje del circuito —que es de uso interno— e infomar en tiempo real sobre el desarrollo de los test. Cuando se reinició la sesión, luego del almuerzo, la FIA desconectó la línea de acceso para que no se continuara con la difusión de los tiempos.
Hasta ese momento se sabía que siete equipos salieron en la primera jornada: Alpine (Franco Colapinto), Audi (Gabriel Bortoleto), Cadillac (Valtteri Bottas), Haas (Esteban Ocon), Mercedes (Kimi Antonelli), Racing Bulls (Liam Lawson) y Red Bull (Isack Hadjar). Se registraron tres banderas rojas, al menos en la sesión matutina, por coches detenidos con problemas de motor: Bortoleto, Colapinto y Lawson.

La primera tanda finalizó con Hadjar al frente de los «cronos». El francés, que fue ascendido al equipo madre de Red Bull para reemplazar a Yuki Tsunoda, marcó un tiempo de 1:18.835s. En segunda posición se ubicó Antonelli a +1.865s, y tercero Colapinto a +2.523s. Completaron la tabla: Lawson (P4, +3.029s), Ocon (P5, +5.685s), Bottas (P6, +5.816s) y Bortoleto (P7, +6.461s).
Luego vendría la desconexión de la FIA y el silencio de radio. Cabe señalar que estas pruebas no son representativas para determinar el nivel de los equipos con miras al campeonato que arrancará en marzo. El «shakedown» es un test para constatar el funcionamiento del coche. Sin embargo, la atención que generó en los aficionados en los últimos días, motivados por la ansiedad de los propios equipos, merecía una mayor difusión.
Aston Martin estará recién el jueves
La escudería británica anunció que participará en los últimos días de los test. “El AMR26 llegará a Barcelona a finales de esta semana para su prueba. Nuestra intención es correr el jueves y el viernes”, explicaron a través de una escueta declaración difundida en sus redes.
Durante el fin de semana hubo rumores que Aston Martin tampoco estaría en Montmeló o retrasaría su arribo. Sin embargo, desde el Campus Tecnológico, buscaron llevar tranquilidad a los aficionados. Al igual que Williams —que se bajó por no superar el «crash test»—, el equipo de Silverstone está retrasado con el monoplaza. A diferencia del equipo de Grove, el problema sería con el ensamblado del coche.
