Russell y Antonelli se tocaron cuando el italiano quiso rebasarlo por la primera posición. Toto Wolff tuvo que intervenir para calmar al joven que estalló contra el británico. Norris aprovechó el incidente y se coló en segundo lugar.
Toto Wolff tuvo que imponer su autoridad como jefe de Mercedes para calmar a su joven pupilo y líder del mundial. Kimi Antonelli estalló de furia luego del primer incidente con George Russell desde que la escudería de Brackley tomó el control de la temporada. El austriaco tenía que bajar las revoluciones del italiano tras las dos salidas de pista en su intento por arrebatarle la primera posición a su compañero y escolta en el campeonato.
Todo empezó en la sexta vuelta de Sprtint en Montreal (Canadá). Antonelli tenía mejor ritmo que Russell y estaba listo para rebasarlo. Era cuestión de encontrar el hueco en uno de los dos sectores de alta velocidad del circuito «Gilles Villeneuve». Antonelli hizo honor a la memoria del máximo ídolo canadiense. Arriesgando —a todo o nada— se tiró por el interno de la primera curva para superar al británico. Era una maniobra muy ajustada, como se esperaba en ese embudo de la isla, y parecía que el italiano lo lograría. Sin embargo, en una acción que se discutirá hasta el final de los tiempos, Russell se mantuvo en su trazada, jamás se abrió, y hasta dio la impresión que lo encerró cuando tenía perdida la posición; se puede advertir un lígero movimiento de su Mercedes que terminó haciendo contacto con el lateral posterior del coche del italiano.

El contacto entre ambos paralizó al box. Se esperaba que, más temprano que tarde, se produjera el primer incidente entre los compañeros que se disputarn el campeonato. La imagen de Antonelli cortando la curva luego del encontronazo es lo que intentó evitar Wolff desde el destape del bolognés. Lo peor vendría en la siguiente vuelta. Hecho una furia, buscó repetir la maniobra. Esta vez buscó el exterior pero se pasó en la frenada e hizo otro recto. A esa altura, la radio de Kimi era una catarata de quejas, desde pedidos de penalización hasta reclamos de supuestos pactos incumplidos por Russell. Peter Bonnington, su inegeniero de pista, no podía calmarlo; y aquí es donde Wolff decidió tomar por las astas al indomable toro italiano. Sin dudarlo, apretó el botón del intercomunicador y fue tajante: “La radio no es lugar para discutir esto. Lo hablamos después”.
La intervención Toto Wolff llegó a tiempo. El incidente entre compañeros permitió a Lando Norris (McLaren) acercarse hasta Kimi y lanzar un ataque por la segunda posición. El despojo que hizo el actual campeón encendió las alarmas en Mercedes. Antonelli perdía ritmo y se convirtió en presa de Lewis Hamilton (Ferrari) que vio una oportunidad de alcanzar el Top 3. Con la cabeza nuevamente en frío, y la seguridad de que el coche no sufrió daños en las dos salidas de pista, Antonelli recuperó el ritmo despegándose de un Hamilton que no pudo volver a alcanzarlo.
El estallido interno fue lo más atractivo de una carrera Sprint que se tornó monótona. Como es habitual, la acción se apaga en la primera vuelta. Nadie quiere arriesgar cuando resta la Quali para el domingo. Solo hubo dos pilotos que decidieron quebrar esta tradición: Kimi Antonelli y Sergio Pérez.

El mexicano hizo la mejor producción de Cadillac desde el debut del equipo norteamericano en Australia. Con una estrategia arriesgada, se jugó con neumáticos blandos que le permitieron saltar de la P17 de salida hasta P11 —llegando a pelear el Top 10—. Si bien terminó onceavo, los comisarios le aplicaron 10 segundos por un incidente con Arvid Lindblad (Racing Bulls), finalizando P14 en la clasificación. A pesar del sabor amargo, el esfuerzo del equipo más débil y la osadía de «Checo» fue reconocida por los aficionados.
El otro protagonista de la Sprint, Antonelli, volvió a la carga para reducir daños. Aunque sea, quería recuperar la segunda posción que le arrebató Norris. El Mercedes tenía mejor ritmo que el McLaren. Pero este año, Montreal, se convirtió en un circuito de difícil rebase. Cuando faltaban dos vueltas —de las 23 estipuladas— repitió la maniobra del toque con Russell. Se lanzó al interno, y a diferencia de su compañero, el campeón se abrió levemente para evitar el roce. Kimi no tenía margen para tomar la segunda curva e hizo otro recto. Ya no intentaría otro rebase.
El clima del poscarrera se cortaba con un cuchillo. A duras penas se miraban Antonelli y Russell en parque cerrado, mientras se percibía cierta incomodidad de Norris. La diplomacia entre los pilotos de Mercedes se limitaron a declaraciones medidas para F1TV. Las palabras más fuertes se reservaron para el interior del box. Solo hay una cereteza, el incidente marcará un antes y después en la relación entre ambos.
