El australiano se impuso de punta a punta en los Países Bajos. Norris tuvo que abandonar a poco del final por falllas en el motor. Verstappen terminó segundo y Hadjar hizo su primer podio en F1.
Sería injusto decir que la suerte tocó la puerta de Oscar Piastri en Zandvoort. Afirmarlo es opacar el excelente trabajo que hizo, durante 72 vueltas, controlando una carrera en la que tomó el liderazgo con la pole del sábado.
Si bien el abandono de Lando Norris le dio una ventaja inesperada en la lucha por el título, hasta el momento de la deserción controló a su compañero durante 56 giros. El Gran Premio de los Países Bajos podría ser una visagra en el mundial, y un golpe inesperado a la política interna dentro de McLaren.

Fue una carrera muy accidentada. Tres Safety Car -dos por accidente y uno por falla mecánica- y un Virtual por restos de fibra de carbono en pista. Varios roces polémicos y la amenaza de una lluvia que amagó con llegar al circuito. Aun así, fue una competencia entretenida que dejó satisfecho a los aficionados.
La salida fue el primer golpe de escena. Piastri cubrió rapidamente la cuerda para evitar un emparejamiento de Norris en Tarzán. Max Verstappen, que partió con neumáticos blandos para sorprender a los papaya, buscó el exterior del británico y se colocó a la par entre las curvas 1 y 2. Al llegar a la 3 pisó la parte sucia y el Red Bull patinó. Verstappen no solo salvó el coche de una salida de pista, el envión involuntario le permitió saltar a la segunda posición.
El rebase de Verstappen jugó a favor del líder del campeonato. La superioridad del McLaren le permitió a Piastri abrir una brecha de tres segundos sobre el Red Bull. Si bien Verstappen no podría resistir mucho tiempo con Norris detrás -fue superado en la novena vuelta-, el efecto tapón permitió una ventana para controlar la carrera.

La diferencia entre los papaya oscilaba entre los 3,5 y 4 segundos. Norris fue por su compañero exprimendo toda la potencia de su McLaren. Esto no inmutó a Piastri. Dejó que se desgastara mientrás él gestionaba las gomas. Además, tenía dos ventajas: el aire limpio y lo estrecho del circuito que dificulta el rebase.
La única preocupación, tanto en el box de Woking como en el resto de los equipos, era la amenza de lluvia. El rádar detectó una masa de agua que se dirigía al circuito. Se preveía un aguacero entre las vueltas 8 y 15. Sin embargo, como ocurrió el viernes y sábado, el viento arrastró las nubes hacia el mar. Si bien cayeron algunas gotas, no alteraron la estrategia con los neumáticos.
Lo que modificó los planes en boxes fue el accidente de Lewis Hamilton. La Ferrari se descontroló en el peralte de la curva 3 estrellándose contra el muro. El Safety Car entregó una parada gratis a todo el pelotón de punta. Oscar Piastri (McLaren), Lando Norris (McLaren), Isack Hadjar (Racing Bulls), George Russell (Mercedes), Liam Lawson (Racing Bulls), Carlos Sainz (Williams), Alex Albon (Williams) y Pierre Gasly (Alpine), ingresaron para adelantar el cambio de neumáticos medios por duros. El mayor beneficiado fue Verstappen. El holandés estaba desfalleciendo con los blandos y la neutralización le permitió conservar la tercera posición. Sorprendió su pase a compuestos medios. La estrategia de Red Bull, contraria al resto, apuntaba a un solo objetivo: el tercer escalón del podio para Max.

El reinicio de la carrera no alteró las posiciones. Piastri dominaba a Norris a su gusto, mientras que el resto del pelotón se convirtió en un tren de monoplazas enganchados por el DRS.
La carrera se neutralizó de nuevo en el giro 31, esta vez con un Virtual Safety Car. Un endplate del Williams de Sainz quedó en plena recta principal. Un giro antes, el español tuvo un toque con Lawson cuando intentaba superarlo por el externo de Tarzán. Ambos terminaron con pinchadura de neumático. La peor parte lo tendría el español: fue penalizadop con 10 segundos y dos puntos en la Superlicencia por «causar colisión».
Pasado el Ecuador de carrera, la principal duda era si los neumáticos duros de los que ingresaron con el Safety Car aguantarían hasta el final. Se especulaba que, al menos, harían una segunda parada el grueso del pelotón; mientras que los McLaren se la jugarían. No era un análisis descabellado. Los papaya podían aguantar hasta la bandera a cuadros; y Piastri, en particular, no dejaría que Norris le hiciera la misma estrategia de Hungría.

Pero todas las especulaciones se archivaron en la vuelta 54 cuando se estrelló Charles Leclerc. El monegasco, que salía de boxes tras cambiar por blandos, fue tocado de atrás por Kimi Antonelli (Mercedes) en el peralte de la 3. El contacto lo desestabilizó para terminar golpeando violentamente el muro.
La salida del Safety Car habilitó otra parada gratis. Piastri, Norris, Verstappen y Hadjar fueron los principales benfiados. El líder de campeonato se aseguraba gomas frescas hasta el final, Norris tendría una oportunidad de rebasar a su compañero en el reinicio, Verstappen -que cambió por blandas- buscaría repetir con el británico la maniobra de la partida, y Hadjar comenzaba a materealizar su mejor resultado en su temporada debut en Fórmula Uno.
El reinicio en la 58 no tuvo alteraciones. Piastri se disparó al entrar en la curva 13, mientras que Norris aprendió la lección de la largada y no se dejó sorprender por Verstappen. Con la bandera verde se produjo el mayor acercamiento entre los papaya: cinco décimas. Pero la sinuosidad y estrechez de Zandvoort permitió al australiano quebrar el DRS de Norris y estirar la diferencia a 1,4 segundos.

Cuando todo se encaminaba a un nuevo doblete de McLaren, ocurrió lo inesperado: el coche de Norris comenzó a despedir humo. Una falla en la Unidad de Potencia, que no pudo ser detectado por los sistemas del pit wall, obligó el abandono. “El motor simplemente se apagó”, comentó un desconsolado Norris en el corral de prensa.
El drama del británico fue la suerte de otros. No para Piastri que dominó con autoridad desde que le ganó la pole por solo 12 milésimas. Sino para Max Verstappen e Isack Hadjar. El holandés celebró como una victoria la segunda posición, buscaba el tercer lugar y terminó subiendo un peldaño más. Mientras que el francés de Racing Bulls, el mejor de los novatos que corren esta temporada, hizo su primer podio.
Oscar Piastri selló una de sus mejores victorias que construyó de menor a mayor. Además, con la deserción de Norris, se abrió una ventaja de 34 puntos en el campeonato. Cuando llegaron a Zandvoort la diferencia era de nueve unidades. El abandono es un duro golpe para el británico. No son pocos, incluído el propio Norris, que sienten que su aspiración al título quedó gravemente herido.
