Regresó a la victoria y recupera el segundo lugar en el campeonato. Verstappen, con una versión mejorada del Red Bull, escoltó al británico. Tercero Antonelli que remontó luego de un inicio complicado. Decepcionaron Ferrari y McLaren.
El británico George Russell (Mercedes) se quedó con el Gran Premio de Austria que se disputó en el Red Bull Ring de Spielberg. Era una victoria que no podía dejar escapar. Desde su único triunfo esta temporada, en la fecha inaugural en Australia, la suerte le fue adversa. Fueron siete carreras donde la buena fortuna no lo acompañó, alimentando un sinfín de rumores que aumentaban la presión sobre él.
Además, tenía que dejar atrás la polémica por la pole que logró jugando al límite del reglamento. En las 71 vueltas que duró la prueba, en el viejo trazado de la campiña austriaca, mostró su mejor versión. Controló la carrera en ambos lados del mostrador, tanto en la punta como a la hora de ceder el liderazgo para ingresar a boxes.

La verdadera lucha ocurrió a su espalda. Las Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton, Kimi Antonelli (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull) se apuntaron como candidatos al podio; y, de paso, intentarían arrebatarle el triunfo.
La salida fue limpia. Contra la tradición en las partidas del Red Bull Ring, esta vez no hubo incidentes en el embudo de «Niki Lauda» (curva 1). Solo se fue ancho Antonelli, pero no tomó ventaja y pudo conservar la cuarta posición. Sin embargo, al líder del campeonato le fue difícil las dos primeras vueltas. En «Remus» (curva 3) volvió a salirse de pista y se le computó el primer límite de los tres tolerados por el reglamento. En el giro número dos, cuando atacaba a Leclerc por la tercera posición, volvió a salirse en «Niki Lauda» y se puso por delante de la Ferrari. Al devolverle la posición al monegasco en la zona de los mixtos, para tenerlo a tiro nuevamente en «Würth» (curva 7), Verstappen se lanzó por el exterior para superar al italiano y ganó la cuerda por el interno para rebasar a Leclerc. El holandés, en 500 metros, saltó de quinto a tercero.

El rebase de Verstappen tomó por sopresa a Antonelli. A tal punto que se transformó en presa de los McLaren de Oscar Piastri y Lando Norris. Los «papaya» vieron una oportunidad, pero el Mercedes recuperó el ritmo y pudo escaparse.
Verstappen, inspirado como en sus mejores años, con un Red Bull que no degradaba neumático y más rápido con las actualizaciones que introdujeron este fin de semana, fue a la caza de Hamilton por la segunda posición. Entre las vueltas 11 y 13 tuvieron su primera gran batalla —la segunda sería a mitad de carrera—. El británico mantuvo la cuerda ante los intentos del holandés. Pero el box de Ferrari cometió un error al llamarlo en la vuelta 13 para cambiar a neumáticos blandos. Maranello quería repetir la estrategia de Barcelona con una detención temprana para alterar el juego de las estrategias. Había una enorme diferencia entre Montmeló y Spielberg: el coche no era tan rápido y sólido como hace quince días. La jugada de Ferrari no salió como esperaba y esfumó las posibilidades de podio para el siete veces campeón.

A todo esto, Russell lideraba sin problemas. Pudo hacer las dos detenciones sin dificultad, gestionando los neumáticos para llegar al final sin sobresaltos. No le preocupaba que Antonelli recuperara terreno cuando se instaló definitivamente en tercera posición. Lo mismo ocurría con Verstappen detrás de él. No los subestimaba. Solamente controlaba la carrera para que no se le escurriera de las manos otra victoria que llevaba su nombre.
Ni siquiera alteró los planes del puntero el «Virtual Safety Car» por el abandono de Carlos Sainz (Williams) en la recta principal —falla en el sistema eléctrico—. Antonelli, líder provisorio, estaba en boxes para su primer cambio de neumáticos. Recién cuando fue liberado se declaró la neutralización; por unos segundos no tuvo una parada gratis que podría haber torcido el rumbo de la carrera. Regresó a pista detrás de Russell y Verstappen. La suerte, por fin, le sonreía a Russell.

El británico mantuvo a raya a Max Verstappen y Kimi Antonelli. Las Ferrari no tenían ritmo —la peor parte lo tuvo Charles Leclerc que cayó al octavo lugar—. Los McLaren, que en los entrenamientos se perfilaron como la gran amaneza para los Mercedes, se derrumbaron.
Con paciencia, sin dejarse ganar por la ansiedad, teniendo cuidado con los rezagados, George Russell se quedó con la victoria. Verstappen y Antonelli lo acompañaron en el podio. Ellos también se mostraron victoriosos. El holandés se sintió a gusto con la nueva versión del RB22 —más liviano y con un paquete aerodinámico que le dio mayor velocidad—. Mientras que el líder del campeonato regresó al podio después del abandono en Barcelona. Antonelli tuvo que remontar luego del caótico inicio de carrera y se llevó 15 puntos. La cosecha le permite mantener 40 de ventaja sobre su compañero que recuperó el segundo lugar del campeonato. Todos contentos.
