El británico jugó al límite reglamentario con una bandera amarilla para quedarse con la pole. La acción desplazó a Leclerc y Hamilton al segundo y tercer puesto de la parrilla.
George Russell (Mercedes) logró este sábado la pole position más polémica de los últimos tiempos. Jugando al límite reglamentario con las banderas amarillas, por el accidente de Max Verstappen en «Rindt» (Curva 9), evitó que su vuelta se arruinara y cruzó la línea de sentencia como el más rápido de la Q3. El parque cerrado del Red Bull Ring no fue un concierto de aplausos y gritos cuando arribó el poleman; todo lo contrario, los murmullos y la incertidumbre sobre la legalidad de la maniobra dominaron la escena.
Todo empezó en el último intento para los corredores. Verstappen, que había logrado la pole provisoria en el primer stint, empujaba fuerte para doblegar a las Ferrari y los Mercedes. El holandés bajaba los tiempos provisorios de Charles Leclerc y Lewis Hamilton —y ponía en aprietos a George Russell y Kimi Antonelli— cuando perdió el control del Red Bull. Entró muy rápido al vértice de la curva 9 y el coche se fue de cola. Max hizo un semi trompo que lo lanzó contra las barreras. Los oficiales mostraron «bandera amarilla» y, unos segundos después, se declaró «doble bandera amarilla».

Russell, que venía detrás de Verstappen, pasó por el sector y continuó su stint. Cuando se le computó la primera posición estalló la polémica: ¿Levantó o ignoró la doble bandera amarilla? Los comisarios abrieron inmediatamente una investigación para verificar la telemetría del Mercedes y los on board. Después de diez minutos, la FIA comunicó que “no habría acciones futuras” —en el lenguaje técnico significa que no cometió niguna falta antireglamentaria—. Russell fue absuelto y declarado poleman para el Gran Premio de Austria.
La FIA explicó que, según los datos de temetría, levantó en la curva lo mínimo e indespensable para no ser penalizado. Además, señalaron que se lo investigó por presunta infracción con una sola bandera amarilla y no por doble —se declaró después de su paso por la variante—.
El piloto de Mercedes, que estaba bajando los tiempos, disminuyó la velocidad al advertir la bandera amarilla. Fue al filo del regalmento. De paso, recargó la batería para tener un resto en el último empujón. Esta maniobra, que técnicamente es legal, es discutida por lo ético: sacar una ventaja sobre el resto de los competidores. Su compañero Kimi Antonelli, que venía detrás de él, y tampoco hubiera sido alcanzado por la doble bandera amarilla, levantó y abortó la vuelta —clasificó cuarto—.

Los principales perjudicados fueron las Ferrari. Charles Leclerc tenía la pole provisoria y lo escoltaba Lewis Hamilton. El box de Maranello aguardó la decisión de los comisarios. Una vez conocida la resolución, la escudería italiana se abstuvo de presentar una protesta. Consultado por DAZN F1, el jefe de equipo, Frédéric Vasseur, fue contundente: “Son decisiones de Control de Carrera, han sacado amarilla, doble amarilla y luego amarilla… Se puede debatir, tengo mi idea al respecto, pero me la reservo. Hay una norma en la que tienes que levantar un 5 por ciento y no tenemos acceso a esos datos, lo ha hecho Control de Carrera y ellos deciden que no hay más acciones, eso es todo”.
La clasificación en Spielberg dejó un manto de sombra. La acción de Russell abrió el debate sobre cómo se debería proceder —en el futuro— con una sola bandera amarilla en la Quali. En otras categorías, en la instancia clasificatoria, automáticamente se anulan las vueltas —en la F1 es con doble bandera amarilla—. Luego de la confirmación de Russell, y las explicaciones de la FIA, las aguas se divideron en dos. Por un lado, quienes aplaudieron la astucia del británico de jugar al límte reglamentario. Por otro, quienes entienden que se debe anteponer la seguridad y los principios de la caballerosidad deportiva. La Asociación de Pilotos de Grandes Premios (GPDA , sus siglas en inglés) debería plantearlo en la próxima reunión de pilotos, algo que nunca ocurrirá: George Russell es su director.
