La Federación confirmó un fallo de software provocado por una combinación inédita de baja velocidad, poca adherencia y gestión de energía bajo lluvia; una actualización de emergencia fue enviada a todos los equipos antes de la carrera.
La FIA explicó finalmente el extraño problema que hizo que varios coches perdieran potencia prácticamente al mismo tiempo antes del GP de Barhéin en Malasia. La Federación confirmó que una combinación inédita de circunstancias activó un fallo en el software encargado de gestionar las limitaciones de energía, obligando a realizar una actualización de emergencia antes de poder comenzar la carrera.
El episodio había obligado a suspender nuevamente el procedimiento de salida en Sepang. Lewis Hamilton, Oliver Bearman y Valtteri Bottas llegaron a detenerse o perder prácticamente toda capacidad de aceleración, mientras Max Verstappen y otros pilotos también informaron problemas durante las vueltas realizadas bajo condiciones de pista mojada.
Después de la carrera, la FIA identificó cuatro factores que coincidieron durante el procedimiento: baja velocidad del motor, poca adherencia, configuraciones de gestión de energía para lluvia y la configuración de los sectores del circuito de Sepang.

Coches demasiado lentos activaron el fallo de software
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, aportó después una explicación más detallada de lo sucedido. El problema apareció cuando algunos coches circularon a velocidades extremadamente bajas detrás del Safety Car, una situación que no había sido reproducida durante las pruebas realizadas con el software.
Según Tombazis, se produjo un efecto acordeón durante la vuelta de formación. Algunos pilotos redujeron considerablemente la velocidad y otros tuvieron que frenar todavía más, hasta el punto de que determinados monoplazas estuvieron prácticamente detenidos.
“En la vuelta de formación, algunos coches fueron muy despacio y casi llegaron a detenerse. Hubo una especie de efecto acordeón entre los coches y algunos casi se pararon completamente. Ese fallo impedía entonces que la potencia volviera a desplegarse y que los coches pudieran arrancar de nuevo“, explicó.
El problema está relacionado con las restricciones aplicadas a la potencia eléctrica en condiciones de lluvia. Con el reglamento de 2026, la potencia eléctrica se reduce bajo determinadas circunstancias en pista mojada y el software controla el despliegue disponible en diferentes partes del circuito.

En Sepang, algunos coches alcanzaron velocidades tan bajas en determinados minisectores que el sistema entró en un ciclo inesperado. Los pilotos pisaban el acelerador, pero el software no permitía que la potencia volviera a desplegarse normalmente.
Bearman: “Mi acelerador simplemente dejó de funcionar”
La explicación coincide con lo que los pilotos sintieron dentro de los coches. Oliver Bearman aseguró después de la carrera que nunca había experimentado algo semejante.
“Mi pedal del acelerador simplemente dejó de funcionar. Era como si no estuviera conectado y el motor se quedaba al ralentí. Fue muy extraño, impactante“, relató el piloto de Haas.
Bearman incluso admitió que quedó sorprendido por el nivel de intervención que el sistema podía ejercer sobre la respuesta del coche.
“Nunca había visto ni sentido algo así. Ni siquiera sabía que la FIA podía controlar nuestro pedal del acelerador. Fue bastante aterrador, en realidad“, añadió.
Hamilton había transmitido una sensación similar por radio cuando el Ferrari perdió potencia. El siete veces campeón presionaba el acelerador, pero el SF-26 prácticamente no respondía. La situación quedó registrada en el vídeo del caos que obligó a detener nuevamente el procedimiento de salida.
Por qué algunos coches fueron afectados y otros no
Inicialmente llamó la atención que determinados motores parecieran sufrir más que otros. Sin embargo, Tombazis aseguró que la FIA no encontró una razón técnica relacionada con un fabricante específico.
La diferencia estuvo en la velocidad alcanzada por cada coche en determinados minisectores.
“No todos los coches llegaron a las mismas velocidades bajas durante la vuelta de formación. Hubo un efecto acordeón. Creo que Max redujo bastante la velocidad estando delante y después algunos coches frenaron más porque fueron sorprendidos. Eso provocó que algunos experimentaran el problema y otros no”, explicó Tombazis.
La declaración elimina, por tanto, la impresión inicial de que el problema estaba concentrado especialmente en las unidades Ferrari. El factor determinante fue que algunos coches alcanzaron la combinación de velocidad y condiciones necesaria para activar el fallo.

La FIA todavía investiga un aspecto adicional: por qué el comportamiento terminó afectando también a la respuesta del motor de combustión interna, algo que no debería producirse simplemente por una limitación de la potencia eléctrica. Una de las hipótesis iniciales es que la entrada del acelerador estuviera siendo dirigida hacia la recuperación de energía del MGU-K, pero la Federación todavía no tiene una conclusión definitiva sobre ese punto.
FIA distribuyó actualización de emergencia a todos los equipos
Una vez identificado el problema, los técnicos tuvieron que reaccionar durante la propia interrupción de la carrera.
El Departamento Técnico de la FIA decidió eliminar la restricción del límite de energía en los sectores afectados y preparó una nueva versión del software. La actualización fue distribuida a todos los competidores mientras la fuerte lluvia mantenía suspendido el inicio del GP.
“Como resultado, el Departamento Técnico de la FIA eliminó la restricción del límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software distribuida a todos los competidores durante el retraso de la carrera provocado por la fuerte lluvia, permitiendo a los equipos realizar los cambios necesarios en la unidad de potencia antes de la salida”, informó la Federación.
Tombazis reconoció que la corrección tuvo que hacerse con extrema rapidez. No existía tiempo para realizar el proceso habitual de desarrollo y validación antes de volver a poner los coches en pista.
“Afortunadamente, nuestros técnicos entendieron el problema muy, muy rápido. Creo que la actualización se hizo de manera muy competente. Obviamente fue un trabajo de emergencia. La prioridad era volver a correr lo antes posible”, explicó.
La solución consistió esencialmente en anular determinadas reducciones de potencia en los minisectores donde las bajas velocidades habían activado el fallo.
“Claramente, no teníamos cinco días para hacer las actualizaciones. Solo teníamos unos minutos, pero afortunadamente creo que conseguimos hacerlo sin comprometer la seguridad, la competición ni la igualdad”, añadió Tombazis.
La FIA también reconoció que el fallo no había sido detectado ni por la Federación ni por los equipos durante el desarrollo de los nuevos sistemas.
“Este problema no había sido detectado por la FIA ni por los equipos durante las pruebas ni durante las vueltas hacia la parrilla”, indicó el comunicado.
Tombazis explicó que el software sí había sido probado, pero no exactamente bajo las condiciones que aparecieron en Sepang. La F1 tuvo poca actividad significativa sobre pista mojada durante 2026 y las pruebas tampoco reprodujeron velocidades tan reducidas detrás del Safety Car.
“El software fue probado. Simplemente no fue probado en esas condiciones específicas. Lo que nos sorprendió fue que los coches llegaran a una velocidad tan, tan baja, algo que normalmente no estaba contemplado”, reconoció.
La combinación solamente apareció cuando la fuerte lluvia, la baja adherencia, el ritmo reducido detrás del Safety Car y la configuración de los sectores de Sepang coincidieron durante la vuelta de formación.

La actualización permitió que la carrera finalmente pudiera disputarse. Max Verstappen ganó en Sepang por delante de Kimi Antonelli y Lewis Hamilton, consiguiendo además la primera victoria de Red Bull .
Pero la solución de emergencia no cierra el caso. La FIA anunció que trabajará junto con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia para realizar una revisión completa del problema y desarrollar una corrección definitiva.
El episodio de Sepang expuso así una situación que había permanecido oculta durante todo el desarrollo de la nueva generación de F1. No fue necesario que un componente mecánico fallara simultáneamente en varios coches: bastó una combinación nunca probada de velocidades extremadamente bajas, pista mojada y gestión electrónica de energía para activar un comportamiento imprevisto del software.