Tony Brooks, adiós a una leyenda

Tony Brooks, adiós a una leyenda

Fue el último ganador superviviente de los años ’50. Conquistó seis Grandes Premios y alcanzó el subcampeonato con Ferrari en 1959. Falleció este martes a los 90 años.

 

Tony Brooks no ha muerto. Solo transformó su status de mito viviente, alcanzado décadas atrás, al de leyenda de la Fórmula Uno. Supo codearse con los mejores de su tiempo y les ganó. Le faltó la corona mundial pero su foja de servicios en 39 carreras, entre 1956 y 1961, le valió el reconocimiento de la afición.

 

Seis victorias, diez podios, tres pole position, tres récord de vuelta y un subcampeonato. Números, que en los primeros años de la Categoría Reina, elevaba a cualquier mortal al Olimpo de los “Ases del volante”. Un recinto de honor dónde niños, adolescentes y adultos encumbraban a sus héroes de las pistas.

 

Charles Anthony Stanford Brooks, tal era su nombre completo, nació el 25 de febrero de 1932 en la localidad de Dukinfiled (condado de Gran Manchester, Inglaterra). El paso del tiempo le acortó el nombre al diminutivo de Tony y con ese apelativo se abrió camino.

 

Mónaco 1957. Segundo lugar y primer podio ¿Ganador? Un tal Fangio. (Goodwood Festival of Speed)
Mónaco 1957. Segundo lugar con un Vanwall y primer podio ¿Ganador? Un tal Fangio. (Goodwood Festival of Speed)

 

La pasión por los autos lo llevó, en 1952, a la aventura en los eventos organizados por los clubes. Aún estudiaba odontología, la misma profesión de su padre, cuando empezó a competir. El fino humor británico le otorgó un simpático apodo que lo acompañaría hasta el final: “El dentista de las carreras”.

 

Su romance con la Máxima Categoría, cuando aún se denominaba Campeonato Mundial de Pilotos, comenzó en 1956. Silverstone lo vio debutar con un BRM pero el circuito del viejo aerodromo le hizo sentir el rigor. Abandonó a causa de un accidente en la vuelta 24. El tropiezo en el primer intento no lo desanimó, pronto llegarían los éxitos.

 

En 1957 se incorporó al equipo Vanwall. Su estreno fue en las calles de Mónaco -no corrió la primera fecha en Buenos Aires-. El segundo lugar en el principado, detrás de Juan Manuel Fangio con la Maserati 250F, le valió los primeros elogios.

 

Antree 1957. Primera victoria en F1 -compartida con Stirling Moss-. (Getty Images))
Antree 1957. Primera victoria en F1 -compartida con Stirling Moss-. (Getty Images))

 

El triunfo llegará en su tercera participación -la segunda de la temporada- y sería compartido con Stirling Moss. Nada menos que en Gran Bretaña, ante su gente. No fue en Silverstone, para tomarse revancha del abandono del año anterior, sino en Antree. Brooks se convirtió en un piloto a tener en cuenta.

 

Vanwall, Ferrari, Cooper y BRM fueron los equipos que contaron con sus servicios en las seis temporadas que corrió en la élite del automovilismo mundial. Antree, Spa, Nürburgring, Monza, Reims y AVUS lo vieron en la cima del podio.

 

Con el Cavallino, en 1959, arañó el título. Alcanzó el subcampeonato tras una reñida lucha con Jack Brabham -quién lograría su primera corona-. En aquellos tiempos el campeonato no se definía por sumatoria de puntos sino por los cinco mejores resultados en las nueve fechas que componían la temporada. Brabham logró dos victorias, un segundo puesto y dos terceros puestos. Brooks cosechó dos triunfos, un segundo lugar y un tercer puesto. Los abandonos en Zandwoort, Antree y Monza; el noveno lugar en Monsanto (Portugal) y la no participación en la Indy 500 -entonces válido para el mundial-; truncaron la oportunidad de ser campeón.

 

Luego de aquella temporada, la mejor de su carrera, comenzaría el declive. A fines de 1961, tras un pésimo año con BRM, se retiró de las competencias para dedicarse a la actividad privada. No se alejó del todo de las pistas. Cada tanto volvía a subirse a su entrañable Vanwall 254 para un viaje a la nostalgia. Quiénes lo vieron correr dejaban escapar una lágrima. Y los más jóvenes miraban con asombro esa vieja máquina marcada en decenas de batallas y coronada de gloria.

 

Goodwood. El festival de la velocidad fue una de sus últimas apariciones junto a su querido Vanwall 254 -su sonrisa lo dice todo-. (Goodwood Festival of Speed)
Goodwood. El festival de la velocidad fue una de sus últimas apariciones junto a su querido Vanwall 254 -su sonrisa lo dice todo-. (Goodwood Festival of Speed)

 

El paso del tiempo lo convirtió en un mito viviente. El “Gran Piloto Desconocido”, como también lo llamaban, se midió y venció a leyendas como Juan Manuel Fangio, Stirling Moss, Mike Hawthorn y Peter Collins; o a jóvenes promesas que sobresalieron, años posteriores, como Jack Brabham, Phil Hill y Bruce McLaren.

 

Con Tony Brooks se cierra el círculo de ganadores de los años cincuenta. Tras la muerte de Moss, en 2020, se convirtió en el último superviviente que ganó, al menos, un Gran Premio en la primera década de la Fórmula Uno.

 

Por más que la crónica diga que falleció un 03 de mayo de 2022, a los 90 años, vivirá por siempre en los corazones de los amantes del automovilismo. Una leyenda que supo enaltecer el romanticismo por el deporte y perteneciente a una estirpe que fue única e irrepetible. Good Bye, Mr. Brooks.