Ganó por primera vez en Marina Bay dominando de punta a punta. Leclerc llegó en segundo lugar. Antonelli tercero aprovechando la lucha entre Hamilton y Norris. El italiano podría consagrarse campeón en Austin.
El circuito de Marina Bay (Singapur) dejó de ser esquivo para Max Verstappen (Red Bull). Después de diez intentos logró su primera victoria en el callejero cerrando un fin de semana perfecto: triunfo en las dos carreras –Gran Premio y Sprint– y poleman en ambas.
Ganó como en los años dorados de su reinado en la Fórmula Uno. Lideró desde la salida, sorteando un ataque inicial de Charles Leclecr (Ferrari), y manejando la carrera a su antojo. El monegasco, desde la segunda posición, intentó arrebatarle la punta cuando se apagó el semáforo. Alcanzó a igualar la línea del Red Bull, pero el holandés mantuvo la cuerda interna para retener el liderazgo.

No fue una carrera deslumbrante, todo lo contrario; fue monótona y por momentos aburrida. A tal punto que no salió el Safety Car a la pista, algo común en el Gran Premio de Singapur. Los pocos abandonos –Gabriel Bortoleto (Audi), Franco Colapinto (Alpine) y Lance Stroll (Aston Martin)- ocurrieron en zonas de escape o en áreas donde se facilitaba el retiro de los coches -como el del brasileño que aparcó en la salida de boxes-.
Lo único que podía cambiar el libreto era un golpe de escena por el juego de estrategias. Al menos eso interpretó Ferrari llamando a Lewis Hamilton al box en la vuelta 19. El británico era el único, de los que ocuparon las tres primeras filas, que largó con neumáticos medios; Max Verstappen, Charles Leclerc, Kimi Antonelli (Mercedes), Lando Norris (McLaren) y Oscar Piastri (McLaren) salieron con blandos. Hamilton pasó a los compuestos más suaves apostando a dos paradas y que un coche de seguridad o un Virtual Safety Car alterara la carrera. Puede ser discutida la decisión de Maranello, pero fue el único que buscó algo diferente al pozo que se encaminaba la prueba.
Los otros integrantes del lote de punta se apoyaron en los cálculos de Pirelli sobre la vida útil del neumático blando. La goma, según la fábrica italiana, aguantaría 24 vueltas. Antonelli fue el primero en ingresar -precisamente- en ese giro. Un circuito después lo haría Lerclerc. Verstappen y Norris estirarían ocho vueltas más. Piastri fue uno de los que más rodó con blandos: 34.

El desfile por el pit line no alteraron las posiciones. Verstappen sacó una diferecia de más de 10 segundos que le permitió controlar el ritmo del pelotón. Salvo una neutralización la victoria estaba asegurada. Ni siquiera los dos efímeros Virtual Safety Car, para retirar los coches de Bortoleto y Stroll, amenazaron la ventaja del holandés.
Solo restaba definir como se conformaría el resto del podio. Todo indicaba que lo escoltarían las Ferrari, pero el golpe de escena que esperaban en Maranello lo sufrieron ellos mismos. En la segunda neutralización del VSC ingresó Leclerc y Hamilton siguió en pista. El box hizo caso al británico que les aseguró que podía llegar con los blandos hasta el final, pese a que los cálculos de los estrategas indicaban otra cosa. Las últimas 15 vueltas fueron un parto para el siete veces campeón. Sus neumáticos traseros estaban muertos y la pérdida de ritmo lo obligó a ceder la segunda posición a Leclerc.
Los problemas para Hamilton se agudizaron al quedar a tiro de Norris. El actual campeón se lanzó al ataque. Ya sin neumáticos, en la vuelta 54, la Ferrari hizo un recto en la primera curva. Norris, sorprendido por la salida, se fue ancho en la curva. En medio del caos, Antonelli, le ganó el exterior al McLaren y superó a Hamilton en la siguiente vuelta. El líder del campeonato, que se confomaba con un discreto P5, saltó al tercer escalón del podio.

A Verstappen poco le importó lo que ocurría a sus espaldas. Con ocho segundos de ventaja sobre Leclerc por fin pudo ganar en las calles de Marina Bay. Fue el escenario más esquivo de todos los que corrío más de dos veces. Ni en su arrollador 2023 pudo conquistarlo. El renovado del RB22 y la obstinación del holandés saldaron una cuenta pendiente.
Muchos se lamentan que el resurgimiento de Max Verstappen y Red Bull ocurra con un Kimi Anonelli a un paso del título mundial. Si gana en la próxima fecha en Austin (Estados Unidos), y George Russell termina noveno o peor, se consagrará campeón. Los analistas más experimentados piden cautela, señalando que lo más probable sea una semana después en México.
Lo concreto es que la escudería austriaca se encuentra en una curva ascendente. Regresó a los primeros puestos no solo con la agresividad de Verstappen, también con un coche fiable. De cara a 2027 se está convirtiendo en una amenaza para Mercedes. Con un Max inspirado como en los viejos tiempos, un chasis que encontró el equilibrio y un motor debutante que ya ganó dos carreras; Red Bull, al estilo de Michael Jordan, envió un mensaje a Toto Wolff: “I’m back”.
