Sainz ganó en Melbourne con 1-2 de Ferrari incluído

Sainz ganó en Melbourne con 1-2 de Ferrari incluído

El español, que regresó después de ser operado de apendicitis, se impuso en el Albert Park. Leclerc y Norris completaron el podio. Verstappen abandonó por problemas de frenos. Fuerte accidente de Russell en la última vuelta.

 

“Vaya montaña rusa”. No pudo haber mejor definición que la del propio Carlos Sainz al expresar, en su cuenta de X, sus sensaciones al ganar en Melbourne. Tras la operación de apendicitis en Jeddah había dudas que llegara totalmente recuperado. Fueron 15 días de especulaciones que el español pulverizó en 58 vueltas, donde sus más férreos perseguidores, Charles Leclerc y Lando Norris, se resignaron al segundo y tercer escalón del podio cuando restaban menos de un tercio de carrera.

 

El Gran Premio de Australia tuvo todos los condimentos que se extrañaban en la Fórmula Uno: Acción, drama y emoción. El aplastante dominio de Red Bull se estrelló con el impredecible Albert Park. El trazado semi urbano ratificó su fama bien ganada de no favorecer el rebase y sorprender, a propios y extraños, con golpes de escena.

 

Verstappen intenta escapar de Sainz en la primera curva. (Sam Bloxham)
Verstappen intenta escapar de Sainz en la primera curva. (Sam Bloxham)

 

Desde el momento de la partida existió la sensación que sería una carrera distinta. Max Verstappen, el poleman, arrancó sin dificultad. Lo mismo hizo Sainz. Ambos se resguardaron entre sí para evitar cualquier sorpasso en los primeros metros. El holandés se cubrió del español y éste hizo de contención protegiendo sus flancos del ataque de Norris y Leclerc.

 

La salida fue prolija. Con el Red Bull tomando la delantera se presagiaba, una vez más, otra carrera aburrida. Pero algo llamó la atención: Max no se despegaba de Carlos.

 

Cuando Verstappen toma el liderazgo en la partida busca quebrar el DRS de su perseguidor o estar al filo del segundo de diferencia antes que se autorice el uso. Sin embargo, en la segunda vuelta y con DRS habilitado, el RB20 estaba a medio segundo de la Ferrari.

 

Sainz al frente de la carrera y comienza a escaparse de Verstappen. (Sam Bloxham)
Sainz al frente de la carrera y comienza a escaparse de Verstappen. (Sam Bloxham)

 

En la segunda vuelta se produjo el primer impacto de la tarde australiana. A la salida de las variante 6-7, el español sorprendió por el exterior y le arrebató la punta. Los aficionados quedaron descolocados. Sainz pasaba al frente del pelotón y le sacaba ventaja al Red Bull.

 

Dos giros después se produciría el segundo golpe de escena. Una estela de humo se percibía en la parte posterior del coche del holandés. En principio se creía que era el motor, pero el on board reveló que provenía del freno trasero derecho. El RB20 estaba herido de muerte y llegó arrastrándose al box (incluso explotó la pastilla cuando ingresaba al pit line). Con el freno en llamas y en medio de una humareda, el final era inevitable: Max Verstappen abandonó. Paradojas del destino. El último abandono del campeón data de 2022, casualmente, en Australia.

 

Con Sainz puntero, de pronto, la Fórmula Uno regresaba a los viejos tiempos de la adrenalina y el vértigo hasta la última vuelta. El español marcaba diferencia con su compañero y los McLaren. Además, tuvo un ojo puesto en los movimientos de Sergio Pérez. Si bien el mexicano sufría con las dificultades para rebasar, tenía en sus manos un Red Bull. Mientras Checo estuviera complicado para escalar posiciones, Carlos podía liderar con tranquilidad.

 

Comienza a echar humo el Red Bull de Verstappen. (Mark Horsburgh)
Comienza a echar humo el Red Bull de Verstappen. (Mark Horsburgh)

 

Pero el Albert Park no se conformó con deglutirse a Verstappen. Quería dar otro golpe de escena y su nueva víctima fue el sufrido Lewis Hamilton. Una falla en el motor terminó con el británico en la vuelta 17. Fue el último acto de un fin de semana de terror con el Mercedes. Pero no sería el único mal trago para el equipo de Toto Wolff.

 

El percance de Hamilton obligó un Virtual Safety Car. En ese momento casi todos habían parado para el primer cambio de cubiertas. El único beneficiado fue Fernando Alonso. Le cayó como anillo al dedo porque le permitió ingresar y no perder el sexto lugar. El español, en la grilla de partida, remarcó que las previsiones de Aston Martin marcaban un P9 o P10. Señaló que hacer una carrera por debajo del estimativo sería un éxito con el AM24, y no se equivocó.

 

Con la carrera reanudada Sainz empezó a manejar los hilos. Pese a los esfuerzos de Leclerc por alcanzar a su compañero, estaba claro que el madrileño tenía mejor ritmo y conducía inteligentemente. En cambio, el monegasco, en su afán por alcanzarlo, exigió demasiado sus neumáticos y posibilitó el acercamiento de los McLaren.

 

Leclerc escapa de Piastri, pero McLaren ordenaría cambiar de posición con Norris y el británico presionaría al monegasco hasta el final. (Sam Bloxham)
Leclerc escapa de Piastri, pero McLaren ordenaría cambiar de posición con Norris y el británico presionaría al monegasco hasta el final. (Sam Bloxham)

 

El box de Woking le ordenó a Oscar Pistari, que estaba tercero, cambiar posiciones con Norris que tenía mejor rendimiento. El británico salió a la caza de la Ferrari y se convirtió en la pesadilla de Leclerc.

 

Mientras el podio se encontraba en disputa, en la mitad se producía una atractiva batalla por los últimos puntos en juego. Yuki Tsunoda, que sorprendió con el RB en la Q3, se mantenía firme en la novena posición. Y los Haas se batían a duelo con Alex Albon por la P10.

 

Nico Hülkenberg se aseguraba el último lugar puntuable. Su compañero, Kevin Magnussen, atacaba al Williams para defender el punto para la escudería norteamericana. Cuando el danés superó a Albon se convirtió en el guardaespaldas del alemán. Juego de equipo en estado puro.

 

Magnussen cubrió a Hülkenberg defendiéndolo de Albon en la lucha por la P10, el accidente de Russell le dio tres puntos a Haas. (Sam Bloxham)
Magnussen cubrió a Hülkenberg defendiéndolo de Albon en la lucha por la P10, el accidente de Russell le dio tres puntos a Haas. (Sam Bloxham)

 

Alonso también defendía con uñas y dientes su sexta posición. George Russell atacaba, pero olvidó que el español es un maestro para volcar toda su experiencia en el arte de la defensa (y más cuando el circuito no facilita el rebase).

 

Con varios focos de lucha, Sainz se encaminaba a su tercera victoria en la Fórmula Uno. A pesar del recalentamiento de sus gomas en los últimos tres giros, tenía la carrera bajo control. Leclerc y Norris se enfrascaron en el juego del gato y el ratón, Pérez no podía avanzar con el Red Bull y Alonso le hacía la vida imposible a Russell. Con este escenario el Gran Premio de Australia ingresaba en la última vuelta.

 

El Albert Park se reservó una travesura más. El cuarto golpe de escena fue en los últimos 5.178 metros. George Russell perdió el control del Mercedes en el ingreso a la variante 6-7. El coche subió a la grava, golpeó la pared externa y rebotó hacia el centro de la pista quedando el monoplaza inclinado. En un fallo polémico que traerá discusión hasta el GP de Japón, los comisarios juzgaron que Alonso frenó 100 metros antes provocando que el británico se metiera en el aire sucio y se desestabilizara el auto. El asturiano fue recargado con 20 segundos y tres puntos de penalización por “maniobra irregular”.

 

Russell se estrelló en la última vuelta contra el muro de la variante 6-7 y el quedó inclinado en medio de la pista. (AFP)
Russell se estrelló en la última vuelta contra el muro de la variante 6-7 y el quedó inclinado en medio de la pista. (AFP)

 

El Virtual Safety Car aseguró la victoria de Carlos Sainz. El español pidió por radio que Leclerc se acercara a la par suya para festejar juntos el 1-2 en la vuelta de honor. El podio de Ferrari, más Lando Norris en el tercer escalón, fue una bocanada de aire fresco después de diez carreras donde solo se escuchaban los himnos de Austria y Holanda.

 

Los últimos 52 días fueron, apelando a la filosofía de Sainz, una montaña rusa. En el instante que Ferrari anunció su salida para fichar a Hamilton mostró una personalidad arrolladora. Pisó fuerte en la pretemporada, hizo podio en Bahrein y se repuso en 13 días de una operación de apendicitis que le impidió correr en Jeddah. También, en Melbourne, sepultó la ola exitista que Maranello y la prensa británica generaron alrededor de Oliver Bearman.

 

Desde la victoria de Leclerc en Austria 2022 pasaron 714 días. En ese período Ferrari ganó solo dos carreras: Singapur y Australia. Ambas de la mano de Sainz. Dos veces cortando la racha ganadora de Verstappen y Red Bull. Es difícil creer que no tenga un equipo confirmado para la próxima temporada.

 

Resultados del GP de Australia . (F1 / FOM)
Resultados del GP de Australia . (F1 / FOM)